Book Review: La Gran Transición – Retos y Oportunidades del Cambio Tecnológico Exponencial


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El libro está escrito por José Ramón López-Portillo Romano, quien es economista y doctor en ciencia política y pensamiento económico por la Universidad de Oxford, donde fundó y coordinó el Centro de Estudios Mexicanos de la misma universidad. En 2018, fue nombrado por el secretario general de las Naciones Unidas como miembro del grupo de diez expertos para el Mecanismo de Facilitación de Tecnología de la Organización de las Naciones Unidas.

La obra está dirigida al público en general, pero más específicamente a los tomadores de decisiones en todos los niveles internacionales, regionales, nacionales y locales. Mediante este libro, el autor busca dar al lector una idea general de la inminencia y de la dimensión del cambio tecnológico exponencial, describir sus características principales y mostrar algunos ejemplos sobre ello.

Los veinte puntos más importantes que destaco de esta obra son los siguientes:

  1. Seguramente, lo que hemos vivido no es igual a lo que hemos soñado… Ante el cambio tecnológico acelerado, el concepto de vida está cambiando para la mayoría de la población mundial y, pronto, para la totalidad de la humanidad. Si nuestro presente es muy diferente del pasado, el futuro será increíblemente distinto del presente… Adaptarnos a nuevas circunstancias es complicado. Hacerlo en un mundo que cambia de forma acelerada es verdaderamente desafiante… En general, el surgimiento de inteligencias artificiales cada vez más poderosas, versátiles, omnipresentes, confirma que esto significa la aparición de un factor cualitativamente diferente respecto de toda la fuerza transformadora que hayamos conocido en el pasado. Hemos, auténticamente, entrado en una nueva era de la humanidad donde no sólo nuestras habilidades físicas, sino también las cognitivas, pueden ser superadas de manera acelerada por máquinas inteligentes.
  2. Podemos seguir soñando e imaginar y racionalizar un futuro u otro. Pero esto no importa. Lo crucial es saber cómo navegar la transición hacia el futuro que deseamos o, al menos, evitar los futuros que no queremos… No existen recetas universales ni medidas únicas que sirvan a todos. El mercado no las puede proveer. La mejor estrategia para cada caso dependerá de sus circunstancias particulares.
  3. La humanidad está en un punto de inflexión. Enfrentamos la era más transformadora de la historia, y el cambio tecnológico exponencial es su dinámica más disruptiva. Sus efectos son inminentes y se nos vienen encima cada vez más rápido, con el potencial de transformar todos los órdenes de la vida como la conocemos… Los retos que impone este trayecto son, probablemente, más urgentes de atender, y las consecuencias de no hacerlo más devastadoras que las predicciones del cambio climático.
  4. En el siglo XXI, la nueva globalización está fincada en el conocimiento, la conectividad, la automatización y la digitalización, respaldada por la inteligencia artificial… Si en los países ricos el cambio tecnológico es cada vez más disruptivo, en los países en desarrollo puede ser catastrófico… Unas cuantas economías desarrolladas están impulsando casi la totalidad del cambio tecnológico, y su intensificación, en toda la gama de las ciencias prácticas… A los países en desarrollo el progreso tecnológico se les va a imponer desde afuera. Por lo tanto, tendrán que adoptarlo y adaptarlo; habrán de minimizar sus efectos negativos y aprovechar su enorme potencial; podrán tomar ventaja para saltar etapas tecnológicas, pero también serán vulnerables a sus peligros. Para maximizar sus oportunidades tienen que avocarse de inmediato en atender el problema y buscar soluciones. Con el cambio tecnológico exponencial, los efectos negativos del mismo parecen agolparse cada vez más rápido, mientras que los positivos tienen dificultades para ser absorbidos a las par, debido a que las instituciones avanzan linealmente y a que los mercados son imperfectos. En otras palabras, le da cada vez menos tiempo al mercado y a las instituciones de adaptarse a las fuerzas disruptivas de las nuevas tecnologías… Cuando además se agregan distorsiones como la polarización y el rezago social, el desfasamiento de esta dinámica entre lo negativo y lo positivo se extrema aún más.
  5. Los futuros de la gran transición – como resultado de las inquietudes sobre las nuevas y poderosas tecnologías que se anuncian con creciente frecuencia, en los últimos años ha habido una explosión de libros, ensayos académicos, artículos, conferencias, clips, películas y obras de arte que tratan de las futuras tecnologías y sus efectos. Versan sobre paradigmas tecnológicos. Unos abordan futuros utópicos, otros distópicos, y otros más apocalípticos. Cada cual pinta un mundo presente y futuro distinto. Para unos está lleno de oportunidades, de progreso y de abundancia, donde se resolverán eventualmente todas las aflicciones históricas de las humanidad, desde el hambre hasta la guerra. Para otros, está lleno de peligros y conflicto.
  6. Las visiones futuristas sirven para delinear qué futuros queremos, cuáles repudiamos y sobre cuáles podemos ser indiferentes. Hasta ahora, la futurología ha sido normalmente la proyección de Zeitgeist. Sin embargo, los cambios en la vida de la mayor parte de la humanidad comienzan a sentirse acelerados y profundos, y el ritmo de las transformaciones parece cada vez más rápido… El problema es que la futurología no puede decir mucho respecto de qué tipo de productos y servicios específicos aparecerán en los próximos años, cómo serán usados y cómo modificarán la interacción de los diversos actores sociales… La ciencia implica poder predecir, por lo menos con probabilidades firmes, el estado futuro de un sistema; su grado de estabilidad y complejidad… Hay esfuerzos de futurólogos serios y encomiables, como Herman Kahn, Alvin Tofler y John Naisbitt, entre otros muchos, que lograron vislumbrar un futuro principalmente transformado por el progreso tecnológico. En paralelo, un volumen impresionante de obras de ciencia ficción acompañan estos esfuerzos. Se han expresado en libros, cuentos, películas y documentales: desde Julio Verne y H. G. Wells, Ray Bradbury, Stanislaw Lem (que escribió Solaris), hasta Arthur C. Clarke, Isaac Asimov, Spike Jonze, Alex Garland, etc. Un cuento particularmente interesante de 1909 es The Machine Stops, de E. M. Foster, donde predice algo como internet, la mensajería instantánea y la videoconferencia. La humanidad vive en el subsuelo, donde es gobernada por una máquina de su propia creación, que provee todo y es venerada como una deidad. Eventualmente, la máquina falla y se detiene, con lo que la civilización colapsa. La sobrevivencia de la especie humana queda entonces en manos de los pobladores inadaptados de la superficie, que viven en condiciones precarias, pero que tienen una íntima conexión con la naturaleza.
  7.  Toda expectativa de un escenario futuro modifica la conducta presente. Con ello se altera el resultado vaticinado. Por eso, se puede predecir mejor el clima de mañana que la cotización de la bolsa de valores. En la primera, no se puede influir en el resultado. En la segunda, se tiende a descontar las expectativas de cotizaciones futuras, con lo que se altera el curso esperado de la bolsa. El nuevo pronóstico modifica el comportamiento presente y futuro.
  8. El futuro será muy distinto del pasado – las instituciones se mueven linealmente. El cambio tecnológico lo hace de forma exponencial… A pesar de las diferentes visiones del futuro, debe recordarse que, por sí misma, la tecnología es inerte. No es buena ni mala. Es tan sólo una herramienta sin sentido propio. Su aplicación y su significación para la sociedad están determinadas por el pensamiento y la imaginación humanos, por la organización social y sus instituciones… El fuego puede usarse para cocinar o para quemar aldeas vecinas. La pólvora puede aplicarse a fuegos artificiales, para “luchar por la patria” o para actos de terrorismo. Igual, la fisión nuclear puede generar energía y progreso, devastar pueblos o mantener un estado internacional de distensión. La ingeniería genética puede producir remedios para enfermedades graves, bacterias para reducir el bióxido de carbono en la atmósfera o estirpes de gérmenes para exterminio masivo. Por eso, es difícil argumentar que la tecnología pueda ser la panacea para los problemas del mundo o la causa de los males. Es su gestión y su aplicación inteligente las que pueden ayudar a resolver muchos problemas futuros. Es su aplicación irracional, ofensiva o negligente la que puede llevar a empeorarlos.
  9. Todo depende de lo que hagamos hoy – debemos primero conocer la dimensión de nuestra ignorancia. Sólo así podremos forjar un entendimiento compartido universalmente sobre el alcance, velocidad, profundidad y multiplicidad del impacto inmediato y futuro del cambio tecnológico… Con base en el conocimiento y la coordinación se pueden reducir los efectos disyuntivos del cambio tecnológico durante la transición hacia la superioridad tecnológica.
  10. Antes de la Revolución Industrial vivíamos en un mundo regido bajo la trampa maltusiana. Desde entonces, una parte creciente de la población mundial ha superado la trampa: los satisfactores vitales eran permanentemente insuficientes para cubrir las necesidades de una población creciente. Desde entonces hemos pasado a una era donde la escasez o la abundancia de recursos naturales, de energía y de materias primas dependen de las innovaciones tecnológicas, la organización y las habilidades humanas, y de saber cómo usarlas (know-how) de una manera eficiente y sostenible… Casi todas las civilizaciones han colapsado, y muchas por la sobreexplotación de su biosfera. Hoy en día los riesgos son globales: si nuestra civilización se derrumba, muy difícilmente emergerá una nueva en su lugar.
  11. Hemos dejado atrás la vieja globalización y entrado a una nueva era, a una ¨nueva globalización¨ dominada por la digitalización inteligente, la creciente irrelevancia de las ventajas comparativas tradicionales, el acortamiento de las cadenas de valor, la desaparición del intermediario y la contracción de la gran transportación. La automatización alcanza cada vez más industrias y servicios… La productividad ha continuado aumentando, pero los ingresos laborales no han marchado a la par desde los años setenta.
  12. La Tierra en su estado primigenio nos extinguiría, como lo ha hecho con casi todas las especies que han existido (99.9% han desaparecido (ver David Deutsch; El comienzo del infinito. Explicaciones que transforman el mundo; publicado en 2012). Sigue habiendo elementos naturales que no podemos controlar, desde imprevistos desastres climatológicos y geológicos (supervolcanes), epidemias y hasta la intensidad de la actividad solar… Ciertamente, la humanidad es también capaz de extinguirse a sí misma… Ha habido muchas eras de descubrimientos e innovaciones, o miniilustraciones, en lugares como Grecia, Roma, China y el Medio Oriente. Sin embargo, no se consolidaron, se extinguieron.
  13. La Trampa Maltusiana – Thomas Robert Malthus argumentaba al final del siglo XVIII que la población;on crece geométricamente (2, 4, 8, 16 y así en adelante con cada paso o tiempo adicional) mientras que la producción de alimentos lo hacía linealmente (2, 3, 4, 5, etc.). Esta incompatibilidad fuerza la vuelta hacia una situación de subsistencia, o inclusive de extinción, cuando la población se desploma ante el hambre. Versiones neomaltusianas han reproducido y aplicado este tipo de razonamientos y predicciones a toda clase de fenómenos. El más controvertido hoy es la “capacidad de carga de la Tierra”, es decir, cuántos seres humanos pueden habilitar el ecosistema del planeta de manera sostenible, satisfaciendo sus necesidades y deseos, y dadas las tecnologías disponibles… El ascenso de la población mundial de 1,000 millones hasta 7,500 millones en tan sólo 200 años, después de decenas de miles de años de estar por debajo de 400 millones, es sólo explicable por el desarrollo, la difusión y la aplicación de poderosas tecnologías.
  14. Como se advierte en Global Catastrophic Risks, publicado por la Universidad de Oxford, se han exacerbado viejos y nuevos riesgos existenciales para la humanidad, que se suman a las visiones neomaltusianas… La desestabilización social derivada del juego entre la globalización, el impacto tecnológico y organizaciones políticas y sociales débiles, puede facilitarles el paso a regímenes autoritarios.
  15. Cuando la NASA llevó exitosamente al hombre a la Luna, su capacidad total de cómputo era similar a la de los celulares modernos… Un pequeño empresario en África tiene acceso a más información que Ronald Reagan en su “Cuarto Inteligente” (Situation Room) de la década de 1980. Además, posee más datos útiles y especializados a velocidades mucho mayores.
  16. Thomas L. Friedman observa que el año 2007 fue extraordinario: se diseñó y se produjo el primer iPhone y comenzó la era de los celulares inteligentes. Facebook hizo su debut en 2006, pero empezó a expandirse en serio en 2007. Igual sucedió con Twitter con Change.org. La compañía Hadoop comenzó a hacer posible el manejo de Big Data. El uso de análisis de grandes cantidades de datos (big data analytics) ayudó a lanzar muy importantes plataformas digitales; Palantir Technologies fue uno de los precursores. Se estableció la primera plataforma de código abierto para escribir y elaborar software, llamada GitHub, que facilitó extenderse por todo el mundo. Google compró y promocionó YouTube y lanzó Android. Se lanzó el Kindle y la revolución de los e-books. Con ello se dio acceso casi ilimitado e inmediato a toda la cultura acumulada por escrito. Airbnb se creó también en ese año.
  17. Las empresas están más conectadas que nunca. Nuevas iniciativas aparecen en todas partes del mundo. Como prueba el excelente informe del Banco Mundial sobre “Dividendos Digitales” (digital dividends), la relevancia de la información digital y de los servicios de las diversas plataformas han contribuido cada vez más al aumento de la productividad general, al crecimiento económico y a la innovación en casi todas las áreas de la actividad humana.
  18. Usuarios de internet – en 2010, 1,800 millones de personas estaban conectadas a internet. En 2017, ese número superó los 3,500 millones, o casi la mitad de la población mundial. En el mundo en desarrollo, 3,800 millones de personas siguen sin acceso regular a internet (este sitio web provee actualizaciones a estos datos). En los 48 países menos adelantados, 90% de la población carece de cualquier tipo de conectividad a internet… Esta puerta al conocimiento y a la información empodera a quien lo pueda usar. En principio, todos pueden poseer, desarrollar y diseminar contenido informativo en tiempo real, así como hacerse de él sin depender de intermediarios… El éxito futuro en la conducción y gestión de tecnologías exponenciales depende de extender internet a toda la población. La UNESCO, el Banco Mundial y otras entidades y pensadores abogan por el acceso irrestricto a internet y recibir capacitación necesaria para utilizarla efectivamente y sin restricciones.
  19. Internet de las cosas – en paralelo a internet está surgiendo una nueva red, que pronto rebasará en tamaño e interconexión a las redes humanas. Se trata de la internet de las cosas. Es similar a la internet de uso común, aunque la diferencia principal es que es automática. Relaciona productos, servicios, dinámicas, lugares, interacciones y gente con dispositivos sobre varias plataformas. Se calcula que había más de 20,000 millones de dispositivos conectados en 2017. Se estima que en 2020 habrá más de 30,000 millones. En 2030 alcanzará más de 500,000 millones. El volumen de datos intercambiados se duplica cada 18 meses.
  20. Los riesgos del desempleo tecnológico – vivimos en un mundo donde los sistemas económicos dependen de que la población económicamente activa tenga un empleo remunerado para vivir y prosperar. El mundo actual está fincado en el trabajo. De ello depende la economía familiar, la dinámica de los países y el sentimiento de satisfacción personal, de respeto de los próximos, de esperanza futura, de ambición y sentido del esfuerzo y del sacrificio.

Entre las conclusiones del libro, el autor destaca que los retos del cambio tecnológico exponencial demandan casi tanto como crear de nuevo el mundo durante la gran transición. La escasez o abundancia futura será una función directa y dependiente de las innovaciones tecnológicas, y de las habilidades y organización humanas para difundirlas.

Agrega además que no podemos predecir lo que nos espera al final de la gran transición. El único aparente consenso es que, independientemente de lo que vaya a pasar en el futuro lejano, en las siguientes décadas habrá una perturbación profunda de todos los sistemas sociales y órdenes de la vida. Tenemos que aceptar que la gran transición traerá amenazas socioeconómicas, e incluso existenciales, iguales o incluso mayores que las que plantea el calentamiento global. También, debemos reconocer que las oportunidades que se nos abren son mayores a las de ningún otro periodo de la historia. Nuestra única respuesta responsable es prepararnos en todos sentidos para navegar las oleadas de desafíos y oportunidades que se nos vienen encima.

Categorías:Uncategorized

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