Book Review: De qué hablo cuando hablo de correr – Haruki Murakami


9788483835937

El escritor Haruki Murakami publicó este libro en 2007, que es considerado una obra pasional, inteligente, didáctica y un referente para los que quieran correr – y también para aquellos que no les motiva.

A continuación aparecen treinta citas que me impactaron y llamaron la atención en esta obra:

  1. No pretendo aquí promocionar ideas del tipo: “venga, salgamos todos a correr cada día y llevemos una vida saludable”. Como mucho, me limitaré unas veces a reflexionar y otras a preguntarme sobre lo que ha supuesto para mí, como persona, el hecho de correr habitualmente.
  2. Correr. Dicho así, en una sola palabra, resulta un tema tan vago e impreciso que no sabía ni qué ni cómo escribir sobre él. No conseguía ordenar mis pensamientos. Pero cierto día, de repente me dije: “Voy a intentar transmitir lo que siento, lo que pienso, en un texto escrito a mi manera, de modo natural, volcando en él las cosas tal y como están en mi cabeza.”
  3. Correr era para mí, de entre las numerosas costumbres adquiridas a lo largo de mi vida, tal vez la más provechosa y la que más sentido tenía. Y creo que, gracias a haber corrido ininterrumpidamente durante veintitantos años, mi cuerpo y mi espíritu se fueron formando y fortaleciendo.
  4. … no me preocupa en exceso si gano o me ganan. Me interesa más ver si soy o no capaz de superar los parámetros que doy por buenos. Y, en este sentido, las carreras de fondo encajaban perfectamente con mi mentalidad… En otras palabras, el orgullo (o algo parecido) de haber conseguido terminar la carrera es el criterio verdaderamente relevante para los corredores de fondo.
  5. Para mí, correr, al tiempo que un ejercicio provechoso, ha sido también una metáfora útil. A la par que corría día a día, o a la vez que iba participando en carreras, iba subiendo el listón de los logros y, a base de irlo superando, el que subía era yo. O, al menos aspirando a superarme, me iba esforzando día a día para conseguirlo… Porque si hay un contrincante que debes vencer en una carrera de larga distancia, ése no es otro que el tú de ayer.
  6. … soy más bien de los que prefieren estar solos. O, para expresarlo con mayor precisión, yo soy de esos a los que no les produce tanto sufrimiento el hecho de estar solos. Correr cada día completamente sólo durante una hora o dos sin hablar con nadie, o pasar cuatro o cinco horas escribiendo a solas y en silencio frente a una mesa, no me resulta especialmente duro ni aburrido.
  7. … el simple hecho de correr una hora todos los días, asegurándome con ello un tiempo de silencio sólo para mí, se convirtió en un hábito decisivo para mi salud mental. Al menos cuando corría no tenía que hablar con nadie ni que escuchar a nadie. Bastaba con contemplar el paisaje que me rodeaba y mirar hacia mi interior. Eran momentos preciosos e insustituibles.
  8. A menudo me preguntan en qué pienso cuando estoy corriendo. Los que me formulan preguntas de esa índole son, por lo general, personas que nunca han vivido la experiencia de correr durante una larga temporada… corro para lograr el vacío.
  9. Lo diré de un modo más concreto. Cuando recibo una crítica infundada (o que, al menos, a mí me parece infundada) de alguien, o cuando alguien de quien esperaba que aceptara una mía no lo hace, corro un poco más de distancia que de costumbre. De este modo, me agoto un poco más, proporcionalmente a ese poco más de distancia que corro. Entonces vuelvo a cobrar conciencia de que soy una persona débil con limitaciones. Me doy cuenta de ello de un modo físico y desde lo más hondo de mi ser. Y desde el punto de vista de ese resultado, ese poco de distancia que he corrido de más, lo gano también en fortaleza física, aunque la ganancia sea sólo meramente simbólica. Cuando me enfado, oriento el enfado hacia mí. Cuando siento rabia, redirijo hacia mí esa rabia para intentar mejorar.
  10. Mientras corro, tal vez piense en los ríos. Tal vez piense en las nubes. Pero, en sustancia, no pienso en nada. Simplemente sigo corriendo en medio de ese silencio que añoraba, en medio de ese coqueto y artesanal vacío. Es realmente estupendo. Digan lo que digan.
  11. En el negocio de la hostelería uno no puede elegir a su antojo a los clientes… (cuando describe la etapa de su vida administrando un bar, previo a ser escritor.)
  12. Si me ponía a ello con toda mi alma y, aún así, no funcionaba, acabaría por resignarme. Pero, si fracasaba por haberlo intentado a medias, iba a lamentarlo el resto de mis días.
  13. Correr tenía algunas grandes ventajas. Para empezar, no hacen falta compañeros ni contrincantes. Tampoco se necesita equipamiento o enseres especiales. Ni hay que ir a ningún sitio especial. Con un calzado adecuado y un camino que cumpla con unas mínimas condiciones, uno puede correr cuando y cuanto le apetezca.
  14. La franja horaria del día en la que uno rinde más depende, por supuesto, de cada persona, pero, en mi caso, es de las primeras horas de la mañana. En ellas concentro mi energía y consigo terminar las tareas más importantes. En las demás horas hago deporte, despacho las tareas cotidianas y ventilo los asuntos que no precisan demasiada concentración. Al ponerse el sol, ya no trabajo. Leo libros, escucho música, me relajo y me acuesto lo antes posible. Hasta hoy, mis días han seguido más o menos ese patrón.
  15. … en la vida, a excepción de esa época en la que se es realmente joven, deben establecerse prioridades. Hay que repartir ordenadamente el tiempo y las energías. Si, antes de llegar a cierta edad, no dejas bien instalado en tu interior un sistema como ése, la vida acaba volviéndose monótona y carente de eje.
  16. Las causas de aquel fallo estaban claras: falta de entrenamiento, falta de entrenamiento, falta de entrenamiento. Eso era todo… Y es que el tabique que separa la sana autoconfianza de la insana arrogancia es realmente muy fino.
  17. Creo que perder es, en cierta medida, algo difícil de evitar. Una persona, sea quien sea, no puede ganar siempre. En la autopista de la vida no es posible circular siempre por el carril de adelantamiento. A pesar de todo, no quiero caer varias veces en el mismo error. Quiero aprender algo de ese error y aprovechar la lección aprendida para la siguiente ocasión. Al menos mientras pueda seguir llevando esta vida.
  18. La mayoría de los métodos que conozco para escribir novelas los he aprendido corriendo cada mañana… Para mí, correr a diario es vital, de modo que no puedo aflojar o dejarlo solo porque esté ocupado. Si tuviera que dejar de correr sólo porque estoy ocupado, sin duda no podría correr en mi vida. Y es que razones para seguir corriendo no hay más que unas pocas, pero, si es para dejarlo, hay para llenar un tráiler.
  19. … tuvieron un accidente de tráfico en uno de los desplazamientos y los dos fallecieron en él… Y siempre pienso lo siguiente: los sentimientos de ambos, que soportaron tan duros entrenamientos, sus proyectos, sus sueños, los deseos y esperanzas que albergaban y que ahora se han esfumado… ¿adónde han ido? ¿Acaso nuestros sentimientos desaparecen y se pierden así, sin más, de un modo frustrante, cuando muere nuestro cuerpo?
  20. … el principal problema del talento radica en que, en la mayoría de los casos, quienes lo poseen no son capaces de controlar bien ni su cantidad ni su calidad… El talento no tiene nada que ver con la voluntad.
  21. Ir consumiéndose a uno mismo, con cierta eficiencia y dentro de las limitaciones que nos han sido impuestas a cada uno, es la esencia del correr y, al mismo tiempo, una metáfora del vivir (y, para mí también, del escribir). Probablemente muchos corredores compartan esta opinión.
  22. Es posible que ver a diario una gran cantidad de agua sea algo crucial, lleno de sentido, para el ser humano. Quizá generalice en exceso pero, al menos para mí, es fundamental.
  23. Sin duda era una sensación muy extraña, pero en esos momentos yo ya no era capaz siquiera de percibir hasta qué punto era extraña. El acto de correr se hallaba ya en un ámbito que rozaba casi lo metafísico. Primero estaba el acto de correr luego, como algo inherente a él, mi existencia. Corro, luego existo.
  24. … pienso cosas mientras escribo. No es que ponga por escrito lo que pienso, sino que pienso mientras elaboro textos. Doy forma a mis pensamientos mediante la labor de la escritura. Y, al revisar los textos, profundizo en mis reflexiones.
  25. Cierro los ojos y me pongo a imaginar. Me imagino a mí mismo, junto con decenas de miles de corredores, atravesando Brooklin, Harlem, las calles de Nueva York. Imagino que cruzo esos gigantescos puentes colgantes de acero. Imagino lo que siento al correr bordeando el bullicioso Central Park South, en dirección a la meta, cuando ésta ya se aproxima. Imagino esa steak-house a la antigua, cercana al hotel, donde comeré al acabar la carrera.
  26. En la vida real, no obstante, las cosas no suelen salir tan bien. Cuando en un momento de nuestras vidas, acuciados por la necesidad, deseamos que ocurra algo agradable, la mayoría de las veces el que llama a las puertas de nuestras casas es el cartero trayéndonos malas noticias. No puede decirse que eso ocurra siempre, pero sí sé, por experiencia, que nos trae más a menudo noticias tristes que alegres. Se lleva la mano a la gorra y pone cara de sentirlo mucho, pero eso no influye ni un ápice en el contenido del mensaje que nos entrega. Pese a todo, no es culpa suya. Nada se le puede reprochar. No podemos agarrarlo de la solapa y zarandearlo. El pobre cartero sólo cumple honestamente con el trabajo que le ha encomendado su jefa. Y su jefa no es otra que… eso es, una vieja conocida: la realidad. De ahí que necesitemos un plan B.
  27. Supongo que, mientras mi cuerpo me lo permita, aunque esté viejo y achacoso, y aunque la gente de mi entorno me sugiera cosas como “señor Murakami, ¿no cree que sería hora de ir dejándolo? Ya tiene usted una edad, ¿eh?”, seguiré corriendo. Aunque mis tiempos empeoren más y más, estoy seguro de que pondré en ello el mismo empeño y esfuerzo que hasta ahora (e incluso en ocasiones, más que hasta ahora). Eso es. Me digan lo que me digan, ésta es mi naturaleza. Como en la del escorpión picar o en la de las cigarras agarrarse a los árboles. Como en la del salmón retornar al río en que nació o en la de las parejas de patos buscarse mutuamente.
  28. Lo que más feliz me hizo fue haber podido disfrutar honestamente, en lo más profundo de mí mismo, de la carrera. Mi tiempo no fue como para presumir delante de los demás. Y cometí un montón de pequeños fallos. Pero, a mi manera, lo di todo, y los efectos de esa entrega permanecen, siquiera tenuemente, en mi interior. Además creo que, gracias a esta carrera, he conseguido mejorar en algunos aspectos.
  29. Supongo que el próximo invierno tendré que volver a correr otro maratón en alguna parte del mundo… Yo cumpliré una año más y tal vez escriba una novela más. De cualquier modo, tomaré en mis manos las tareas que en ese momento tenga frente a mí y las iré despachando una a una con todo mi empeño… Pero, al mismo tiempo, intentaré reflexionar sobre las cosas con la mayor amplitud de miras posible y ver los paisajes lo más alejados que pueda. Porque está claro que soy un corredor de largas distancias.
  30. Los tiempos individuales, el puesto en la clasificación, tu apariencia, o cómo te valore la gente, no son más que cosas secundarias. Para un corredor como yo, lo más importante es ir superando, con sus propias piernas y con firmeza, cada una de las metas. Quedarse convencido a su manera, de que ha dado todo lo que tenía que dar y de que ha aguantado como debía. Ir extrayendo alguna enseñanza concreta (no importa lo nimia que sea, pero que sea lo más concreta posible) de las alegrías y los fracasos. Y, a base de tiempo, y de años, ir acumulando una por una carreras de ese tipo para, finalmente, sentirse satisfecho. O, tal vez, aproximarse, siquiera un poco, a algo parecido a eso.

Murakami concluye el libro de la siguiente forma:

“Si algún día quisieran grabarme un epitafio y pudiera elegir yo las palabras, me gustaría que dijera lo siguiente:

HARUKI MURAKAMI

Escritor (y corredor)

(1949-20**)

Al menos aguantó sin caminar hasta el final.

En estos momentos, eso es lo que desearía.”

 

Categorías:Uncategorized

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